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TODA PERDIDA SE CONVIERTE EN GANANCIA

Hablemos del duelo, es una fase que la recuerda mi mente de color gris, todos los recuerdos que tengo vienen a mi cabeza teñidos de gris, y es porque así me sentía.


El duelo del cuál les hablo vino por la pérdida abrupta de mi padre, cuando yo tenía 17 años, fue asesinado por la delincuencia común que abundaba y abunda aún en Venezuela.


Creo por mi experiencia que hay dos tipos de duelo, el que se vive desde antes de que muera la persona, debido a que padece de una enfermedad terminal, o edad muy avanzada, o el que experimentan las personas que sus seres queridos les son arrebatadas de manera imprevista.


Creo que la diferencia entre ambos radica inicialmente en la aceptación, cuando ya se tiene una crónica de una muerte anunciada, se inicia un duelo que va incluso desde antes que la persona fallezca, y el proceso de aceptación ya ha iniciado. De igual manera el sufrimiento es inminente.


Con respecto a las personas que sufren un duelo sin anuncio, la aceptación es el principal problema, es como la sal o limón sobre una herida que de por sí ya duele.


De una u otra manera el duelo es necesario, es necesario llorar, es necesario hacerte preguntas, es necesario el silencio y la desesperación, es necesario que exista negación pues en ella inicia el camino para la aceptación.


El duelo es una experiencia personal, abre la ventana a recuerdos y vivencias que sucedieron con la persona que no está y es ahí donde inicia un proceso de reflexión, empezando por ver la vida con otros ojos, valoramos más los momentos y el tiempo.


Aceptamos que la muerte hace parte de la vida que es algo que va a llegar tarde o temprano, pero lo único que hará la diferencia es que tan en paz estamos, con el mundo que nos rodea con nuestra gente, que tanto te lamentaras si mañana no están los que amas.


Pues después de esa experiencia de pérdida ya no hay orgullo, ni soberbia, ni quién tenía razón o no, si tienes tiempo o no, ya no hay posibilidades de echar atrás el tiempo.


Solo te queda los recuerdos que tienes y nada más.


El que el duelo se convierta en una ganancia espiritual, radica en la medicina que pone todo en su lugar "EL TIEMPO", se más compasivo contigo mismo y date tiempo, para recordar, para sentir, para drenar y darle un nuevo significado a tu perdida, ya sea de valorar más a los tuyos o de emprender un nuevo estilo de vida tanto espiritual como físico, en el que tu escala de prioridades este más adaptada a lo que realmente amas y te hace dichos@.


Si haces el duelo suficiente, toda perdida se convierte en una ganancia.


**Estas líneas van en memoria de Prisciliano Vertel, quién con su partida me enseñó la lección más grande de vida**.


 
 
 

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